lunes, 13 de marzo de 2017

Lágrimas desde el cielo

Dentro de 30 días, a estas horas, empezarán los nervios, será Jueves Santo, y ya poco faltará para que sean las 2:00 de la Madrugá.
¡Qué mejor momento para volver a deshojar el baúl de las emociones! ¡Qué mejor momento para volver a ser testigos de las palabras más sinceras!
Os dejamos con las emociones transmitidas por nuestro hermano, y Vocal de Trompeteros, Alfonso Valero para nuestro boletín de Cuaresma, publicado hace apenas unos días por nuestra Hermandad.


Dos de febrero de 2017, quedan pocos días para Cuaresma, escasos dos meses para la celebración de la Semana de Pasión. Comienza un período de recogimiento para los cristianos y de efervescente actividad en nuestra Cofradía. 


La Banda acelera sus ensayos que llevan tiempo realizando, nuestros costaleros y costaleras vuelven a cargar sobre sus espaldas los pasos de nuestros titulares, demás miembros de los diversos colectivos se afanan en realizar sus diferentes tareas para que todo salga perfecto en la Madrugá.

El Tercio de Trompeteros de Nuestro Padre Jesús Nazareno, comenzará en breves fechas sus ensayos; todos los martes y viernes de cuaresma a las diez de la noche hasta el Viernes de Dolores. Otro año más nos reencontramos todos los miembros del colectivo, con ilusión renovada, soportando esas noches de frío, después de todo un día de trabajo o estudios, noches en que los labios quedan adheridos al metal, llevándose la piel de los mismos, bufandas, gorros, guantes y si llueve, refugiándonos bajo cualquier cornisa de un balcón, contra más ancha, mejor; pero celebrando un año más el estar juntos de nuevo.


Pero este año, no. Este año no será igual, no; nos falta un amigo, nos falta un hermano, nos falta Mateo. Se nos ha ido; se nos ha ido con ÉL. Esta Cuaresma no nos acompañará con su humanidad, con su buen humor, con su amistad; ni tan siquiera podrá acompañarnos en uno de los ensayos, físicamente; pero estará presente más que nunca en nuestra memoria y en nuestros corazones.

Nos dio un ejemplo de lucha y de alegría por la vida durante siete años y que demostró una vez más el año pasado en dos ocasiones. La primera, aquel viernes gélido y lluvioso, cuando te personaste en tu silla de ruedas junto a tu familia a las puertas de San Francisco, para saludarnos y sentirte un año más trompetero. Fue emocionante para ti y para todos nosotros.


Pero los del Viernes Santo fue uno de los momentos que marcaron a todo el colectivo. Aquel día apareciste en mitad de tu Paseo, en el Paseo del Señor de Linares, en el Paseo de los Trompeteros, en tu silla de ruedas junto a tus hijas y tu “santa”, siempre tu familia, muy malito estabas ya; pero tu Nazareno te vio y paró, para que lo vieras un año más y donde a ti te gustaba, en su Paseo, para que le rezaras, parecía como si no quisiera que fuera en otro sitio, te dio fuerzas para ello. Para después de tantos años lo contemplaras en todo su esplendor, bajo un palio de plataneros y palmeras y con un sol radiante de primavera, con todo Linares acompañándolo, abuelos, padres, hijos, nietos.


Entonces su capataz recogió un clavel rojo del suelo de su paso y te lo ofreció, te lo acercaste a tus labios, cerraste tus ojos y delicadamente lo besaste, sentimientos a flor de piel. Te dedicamos el peor toque de la historia de los trompeteros, pero no fue por falta de aire, si no porque bajo los caperuces lloraban los hombres; si, fue el peor, pero el más sincero pues salía de nuestros corazones, pues todos sabíamos lo que allí estaba ocurriendo.


Este año no estarás con nosotros, pero desde allí arriba, junto a Nuestro Nazareno, tendrás  una vista privilegiada, sin nadie que te moleste y derramarás lágrimas desde el cielo, porque un año más, serás, TROMPETERO.


¡¡¡SEÑORES ESTAMOS, ESTA VA POR NUESTRO HERMANO MATEO!!!


¡¡¡ARRIBA!!!




Alfonso Valero González
Vocal de Trompeteros


1 comentario:

  1. Gran gesto el que, una vez más, habéis tenido los hermanos trompeteros. Para nosotras es un gran orgullo que le dediquéis esas bonitas palabras, que reflejan, tan a la perfección, aquel momento allí vivido. ¡Os hace grandes! Mil gracias de corazón.

    Sus hijas y esposa.

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